domingo, 20 de octubre de 2013

El Museo de Bellas Artes abre la exposición sobre la historia de la Hermandad de la Caridad

LEIDO EN EL ABC

La Caridad vuelve a su origen
Vuelta a las fuentes, al lugar donde empezó todo. Como en una reconstrucción de los hechos, la Real Hermandad del Señor de la Caridad ha regresado al lugar al que se remonta su historia y allí ha llevado a su imagen titular y la ha rodeado de los documentos que hablan de su inmediato antecedente histórico. La hermandad del Jueves Santo inauguró ayer la exposición con la que conmemora el 75 aniversario de su refundación como cofradía penitencial y lo hizo volviendo al lugar del que llega su titular: el antiguo hospital de la Caridad, hoy Museo de Bellas Artes, que gestionaba la hermandad del mismo nombre.


La muestra tiene una primera parte en el espacio de la antigua capilla, donde el Crucificado ocupa el lugar que tuvo desde 1614, cuando lo donaron, hasta 1837, año en el que se cerró el hospital: la cabecera de la iglesia. Sobre él, la bóveda con el escudo de las cinco llagas de la hermandad y a sus pies, la lápida de los hermanos difuntos que se enterraron a sus pies.


Mucho ha cambiado desde entonces, pero el museo ha dispuesto junto al Señor los dos cuadros que le flanquearon: San Pedro y San Pablo, obra de Antonio del Castillo en 1655, que de alguna forma reconstruyen el antiguo retablo. El camino hacia el resto de la exposición reconoce también la historia de la hermandad, puesto que en las escaleras están los frescos en que se representa, entre otros motivos religiosos, al Crucificado. La muestra recorre después la historia de la antigua y nobiliaria hermandad de la Caridad, destinada a las obras asistenciales desde el siglo XV e instituida por los Reyes Católicos, como asegura uno de los azulejos de la colección Romero de Torres que abren la segunda parte.
Limpieza de sangre


Llaman la atención los dos libros de reglas con hermosas ilustraciones, uno de 1594 y otro de 1775, ambos del Archivo de Viana. También hay solicitudes de pertenecer a la cofradía con un documento que entonces era imprescindible: la carta de limpieza de sangre con su árbol genealógico, como una de 1565, procedente, como gran parte de la muestra, del Archivo de la Diputación Provincial. Llama la atención un libro con el procedimiento para entrar a los caídos en cruzadas, con fecha de 1535.


Allí están, por ejemplo, las Obras Pías de Alonso Fernández de Córdoba, que en el siglo XVII dedicó parte de su patrimonio a la redención de niños cautivos, algo nada infrecuente, porque hay también un certificado por este mismo concepto, con sellos oficiales. La muestra se podrá visitar hasta el día 2 de noviembre.

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