domingo, 24 de noviembre de 2013

Los Sotos de la Albolafia sufren un cambio radical. ¿Qué opinas tú?


ISABEL LEÑA                DIARIO CÓRDOBA



Los efectos de la restauración del río son cada vez más evidentes. Hace un par de semanas la limpieza que realiza la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en los dos kilómetros existentes entre los puentes Romano y de la autovía sorprendía con algunos claros entre la tupida vegetación de la Ribera. A estos cambios en el paisaje grabado en la memoria reciente de la ciudad, se une otro que está impactando mucho más y que devuelve postales olvidadas. La actuación que desarrolla la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente en los 213.627 metros cuadrados que separan los puentes Romano y de San Rafael, ha sorprendido durante los últimos días brindando una imagen que difiere de la que presentaban los Sotos de la Albolafia antes de la intervención. Los molinos que permanecían ocultos entre la abundancia vegetal de este monumento natural han recobrado su silueta; el puente de San Rafael se divisa en el horizonte junto con los de Andalucía y Abbas Ibn Firnás; la noria de la Albolafia exhibe ahora hasta los engranajes de la maquinaria que le dio vida; y desde la avenida del Alcázar se divisa un paisaje impensable hasta hace poco que empiezan a capturar los turistas. Esta metamorfosis no pasa desapercibida y ya ha suscitado críticas.

La Junta pretende "restaurar los valores que tenía este espacio cuando fue declarado monumento natural en el 2001, que no son los mismos que ofrecía hasta ahora". Ese es el principal objetivo del plan iniciado en los Sotos de la Albolafia en el 2012 y reanudado hace un mes, según asegura el jefe de Servicio de Espacios Naturales Protegidos, Rafael Arenas, que recuerda que esa zona carecía de vegetación a mediados de los 80 y que esta surgió en la isla de la Albolafia, donde se formó una pajarera. "Había unos cuantos árboles --añade-- que hacían de dormidero y el resto de las zonas estaban más abiertas", añade. Sin embargo, desde la declaración "empezó a crecer la vegetación".

Arenas explica que el proyecto para restaurar el paisaje se diseñó para llevarlo a cabo en varios años pero se ha acelerado "juntado dos anualidades", aprovechando que "la pajarera no está aquí". Por ello, "hemos quitado los eucaliptos que había, que tenían unos volúmenes tremendos, y algunos han caído sobre especies que se tenían que mantener y que se han saneado". Además, cree que ha llamado la atención la quema de residuos. Arenas asegura que "cuando llueva y pasen 3 o 4 meses el aspecto será distinto porque las zonas se restauran" y garantiza que no se va a tocar la isla que queda para que se puedan trasladar las aves. Por último, advierte de que "hay que tener un plan de mantenimiento con retenes y ganadería".

El delegado provincial de Agricultura, Francisco Zurera, salió ayer en defensa de la intervención. "Mi río se llama Sotos de la Albolafia", dijo. Zurera justificó el aspecto que ofrecen ahora comparándolo "con la obra de una casa". El delegado insistió en que "todo se está haciendo mediante un proyecto avalado por ingenieros técnicos y por el equipo de la Consejería" para "cuidar medioambientalmente el monumento natural más visitado de Andalucía".

Hace unos días, Ecologistas en Acción y la plataforma Por un río vivo , colectivos partidarios de la restauración del río, demandaban el cese de las últimas talas, que consideraban excesivas. Un miembro de la plataforma, Diego Peinazo, lamentaba ayer el "aspecto desolador" de los Sotos. Su principal demanda se centra en las islas, donde considera que se han llevado a cabo actuaciones no previstas. En la reunión que mantuvieron con la Junta reclamaron que deje intacta la isla en la que no ha actuado aún para que "sea refugio de la fauna". En cuanto al plan de la CHG, en él no ve "una acción desmesurada", a excepción de la "poda brutal" inicial.

Hay otra plataforma, Salvemos nuestro río , que está descontenta tanto con la intervención de la CHG, que fue la primera que denunció, como con la de la Junta, respecto a la que pide más sensibilidad. Contra ambas ha convocado una protesta para el día 23. Uno de sus miembros, Francisco Nevado, considera que se está produciendo "una agresión lesiva, dañina y de amplio calado porque destruye un patrimonio que tardará años en estar como antes". Nevado critica el "argumento agresivo de utilizar Córdoba como estampa de piedra sin ser sensibles a la fauna y flora".

Mientras, la CHG sigue con su plan, cuyos resultados se aprecian más en el entorno del puente de El Arenal y en el tramo que va del puente Romano al Molino de Martos.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Hoy emite LA 2 el documental sobre EL CORDOBÉS





El pasado martes se ha estrenado en Córdoba el documentral de TVE "Y no llevaste luto por mi. El Cordobés" que emitirá la 2 hoy día 23. Dicho documental recuerda el lanzamiento, la consagración y la carrera triunfal de un torero singular, de una popularidad que nadie, desde Manolote, había logrado y que representa muy fidedignamente a la sociedad española de los años 60, del desarrollismo, el 600 y las vacaciones pagadas. Manuel Benítez fue, ante todo. un fenómenos social, poseedor de una tauromaquia heterodoxa y de una personalidad arrolladora dentro y fuera de los ruedos.

Por todo ello este documental tiene un atractivo especial para que las nuevas generaciones de aficionados conozacan quién fue, cómo toreó y qué representó Manuel Benítez en la España de entonces

viernes, 22 de noviembre de 2013

Campaña de aceituna con récord de cosecha pero con dudas sobre la rentabilidad final

La campaña de la aceituna arranca marcada por la incertidumbre y por una sensación agridulce. Por un lado, todos coinciden en que este año se superará con creces la recolección del pasado. Pero este aumento de producción no se traducirá obligatoriamente en beneficios para los olivareros, ya que la falta de lluvia y la caída de los precios arrojan muchas dudas sobre la rentabilidad de la cosecha.

El aforo del olivar previsto por la Junta de Andalucía refleja una producción de 1,3 millones de toneladas de aceite en la región, un 32% respecto a la media de los últimos cinco años. En Córdoba, se prevé 1.398.947 toneladas de aceitunas de almazara y 273.774 toneladas de aceite. Sin embargo, para la Asociación de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Córdoba estos datos «podrían variar entre un 5% y un 10% por la climatología». Fuentes de la patronal agraria indican que la campaña lleva un retraso de unos 20 días, lo que quiere decir que «a estas fechas la aceituna aún no ha terminado de acumular todo el aceite que podría (la síntesis lipídica no ha finalizado). De hecho en las zonas en las que ya se ha comenzado la recolección, los rendimientos están siendo varios puntos por debajo de lo normal».

jueves, 21 de noviembre de 2013

El pintor Mariano Aguayo recrea el mundo de los toros en 'La Fiesta'


La Galería Carmen del Campo inauguró ayer la muestra individual del artista Mariano Aguayo, que, bajo el título La Fiesta , está compuesta por treinta obras cuya temática gira en torno a los toros, con un sorprendente y personal estilo actual que evoca a su época de modernidad en los años sesenta y setenta. Mariano Aguayo es un artista multidisciplinar cuya trayectoria ha traspasado nuestras fronteras, y ha expuesto su obra en París, México, EEUU y Lisboa, entre otros países. Su pintura evoluciona desde el simbolismo a la neofiguración, dando un radical cambio al estilo realista, a los motivos cinegéticos, especialmente escenas de caza y montería.

En esta nueva etapa vemos cómo el artista traspasa esta época tan característica para reencontrarse con sus obras más genuinas de los años sesenta y setenta. Aguayo sorprende ahora mezclando la tradición, que se encuentra en la temática taurina, con la libertad en la representación, creando un estilo plástico en sus cuadros de carácter particular y personal, donde los personajes cogen el mayor protagonismo. Las obras están dispuestas en la sala en dos espacios divididos en dos técnicas, pintura al óleo y acuarela.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Os acordáis de Francisco Linares? Fotógrafo cordobés de toda la vida


OS RECOMENDAMOS ESTA ENTREVISTA DE ROSA LUQUE EN EL DIARIO CÓRDOBA


NACE EN CÓRDOBA (1929).

TRAYECTORIA: MUY CONOCIDO EN LA CIUDAD POR SU TIENDA DE MATERIAL FOTOGRÁFICO, HA SIDO TAMBIEN ARTISTA DE LA CÁMARA.

Es muy alto, delgado, y tan quijotesco de apariencia como en su interior, pues este veterano de la industria fotográfica cordobesa y maestro de fotógrafos --aunque él, poco ambicioso y comodón, no se haya prodigado en la captación de instantáneas salvo por placer propio--, además de artista de la cámara es, según cuantos le conocen, una buena persona. Francisco Linares García, el hombre que siempre atendió al cliente con paciencia y simpatía tras el mostrador de Foto Linares, la tienda donde uno podía encontrar todo tipo de material fotográfico envuelto en sonrisas y consejos amistosos, cuenta con el respeto y el reconocimiento de la profesión. Prueba de ello es que ostenta desde el año 2008 la presidencia de honor de la Asociación Fotográfica Cordobesa (Afoco), en homenaje a toda una vida, de un modo u otro, al servicio de esa imagen fugitiva que el objetivo hace suya y atrapa para la historia.

--¿Cómo lleva el ser decano de la fotografía cordobesa?

--Es una cuestión de edad. He ido acumulando experiencia mientras trataba de llevar lo mejor posible el comercio de la fotografía y la enseñanza. Mira esta foto donde estoy con un grupo de presos a los que di un curso --y alarga la mano hacia el montón de fotos y recortes de prensa que aguardaban nuestra llegada sobre la mesa del salón de su casa--. En cuanto a las fotos, no he sido aficionado a mostrarlas en exposiciones o presentarme a premios, solo concursé una vez en 1951 en un certamen de Semana Santa y me llevé el segundo premio con una foto de la Virgen de las Angustias, que estaba todavía en San Agustín. Estaban encendidas todas las velas y le puse de título Y en cada vela una oración .



--El homenaje de Afoco se completó con la edición de un catálogo que recogía su trayectoria profesional. ¿Usted cómo la resumiría?

--No sé... Mira, cuando el 30 aniversario de Afoco, el alcalde, José Antonio Nieto, recordó que había sido honrado con él porque una vez quiso comprarse en mi tienda una máquina cara, una Canon, y yo le ahorré dinero recomendándole una Minolta. Y es que ganar por ganar dinero no me ha parecido lo importante, sino el consejo honrado al cliente. Fui en 1981 de los socios fundadores de Afoco. Recuerdo que estaba con Juan Vacas que en paz descanse, gran fotógrafo y gran amigo; nos enteramos de que estaban preparando una entidad de este tipo y como la vimos muy interesante nos apuntamos. No he parado de ofrecerme a todo lo que me preguntaban, si lo sabía, claro. De hecho, a las máquinas digitales les he echado la cruz, me han quitado la ilusión del laboratorio. Añoro muchísimo la fotografía clásica, la analógica.



--A pesar de haber hecho fotos artísticas de mucha calidad, se ha considerado más industrial que fotógrafo, ¿por qué?

--Porque he hecho las fotos para deleite mío, no me ha gustado exhibirlas ni figurar. Mis fotos siempre han estado en los escaparates de las tiendas. Jamás las he vendido, salvo casos en que me han llamado para un encargo concreto, como cuando durante varios años hice la foto de portada de la guía telefónica de Córdoba.



La tarde otoñal se cuela por la cristalera de este piso de Ciudad Jardín adornado con profusión de cuadros firmados por amigos --pero, curiosamente, pocas fotos-- y buen gusto por María del Valle, la esposa de ojazos claros, que sigue a nuestro lado la conversación. Una charla tranquila, salvo cuando a Linares se le agolpan los recuerdos y, con cierto desasosiego, quiere soltarlos todos en una sola respuesta. Como ahora, al hablar de que la fotografía ha estado presente en su familia desde hace tres generaciones.

La saga empezó con su tío abuelo Antonio Linares Arcos, que puso un estudio en la localidad jienense de Linares. "Mi tío abuelo transmitió la afición a mi padre. Este había nacido en Puente Genil, y aunque tenía a la novia en Linares, se fue a Sevilla como empleado de la casa Kodak --relata--. Era muy buen retratista de estudio, y decidió establecerse en Córdoba. Entró en sociedad con una familia en la casa de las columnas de la calle Concepción, donde ahora hay una hamburguesería. Montaron allí una tienda que se llamaba Racing donde se vendían bicicletas, discos de la marca Parlophone y un poco de todo, como luego fue Martínez Rücker en la calle Alfonso XIII. Mi padre, mi madre y yo, que he sido hijo único, vivíamos en el último piso. Hasta que se estableció por su cuenta en el número 2 de la misma calle, donde nos fuimos a vivir a la segunda planta".

--Algunos recuerdan a su padre como uno de los grandes pioneros de la fotografía en Córdoba. ¿Cómo era?

--En cierto modo fue un innovador, introdujo la luz artificial en el estudio. En vez de ponerlo en un ático como se hacía entonces, buscando una luz natural buena, lo montó en un sótano con arco voltaico, una luz muy potente con dos carbones que daba una iluminación muy bonita. Por entonces estaban también Montilla, en Cruz Conde; y Foto González, en la plaza de las Cañas. Pero mi padre, Antonio Linares García, hasta el año 37 o el 38 fue el fotógrafo de moda.



--Aparte de padre era su jefe, porque usted empezó trabajando con él. ¿Era exigente?

--Me inculcó lo que sabía, fue una enseñanza para mí en la barra, porque allí ya montamos tienda. Mi padre y yo éramos muy distintos, hasta físicamente. Yo largo y delgado, él bajito y rechonchete. Era un poco seco de trato, el genio cordobés como yo digo. No dudaba en cantarle las cuarenta a un cliente si se terciaba. Con eso discutíamos, porque yo le decía que al cliente había que darle la razón.



--Usted iba para químico. ¿Por qué abandonó los estudios?

--Sí, yo empecé en el 46 a estudiar Ciencias Químicas en Sevilla, por eso me ha gustado siempre el laboratorio. Pero una vez en Linares mi tío Diego, hermano de mi madre, me llevó a una fundición, y cuando el jefe de administración me dijo que era químico pero había dejado la profesión porque no le veía salida yo me desanimé. Me acuerdo que era la feria del 48 y ya no volví a los estudios. Por cierto, que en la feria de Linares del año anterior me invitaron a la corrida en que actuaba Manolete y me tocó presenciar su muerte.



--¿Y era la primera vez que asistía usted a una corrida?

--Así seria sí. De chico había ido a corridas nocturnas. Aparte de la tragedia, desde el principio recuerdo que se respiraba un ambiente muy malo; Manolete no había querido torear en Valdepeñas y los de allí fueron a Linares para abuchearlo. Un primo de mi padre tenía un estudio de fotos muy famoso y en su laboratorio revelaron todos los fotógrafos de prensa aquella noche sus fotos. Yo ayudé, y eso fomentó una afición que tenía de antes. Empecé con una maquinita Kodak, la Brownie Baby, que me compró mi padre a los 13 años por 12,50 pesetas.



Sonríe al hablar de su infancia de hijo único, una niñez mimada dentro de lo que permitían las carencias de los años treinta. Recuerda que cuando a los cinco años entró en el colegio de la Milagrosa ya conocía las primeras letras, "que me había enseñado mi madre con palillos de dientes --dice--. Era como un mecano, juego al que por cierto he sido muy aficionado. Tenía un mecanazo, me compraba las piezas en la juguetería Los Guillermos, de la calle Gondomar. Y me ha gustado mucho la micromecánica".

--Esa afición acabó resultándole muy útil, porque si no me han informado mal fue usted el único que reparaba cámaras en Córdoba, ahorrando al cliente que las tuviera que mandar a Barcelona. ¿Era así?

--Las arreglaba también un chico inglés, un tal Miles, pero eso fue posterior. Lo de la mecánica viene porque en los años cuarenta, con la Guerra Mundial, había mucha dificultad para la importación de máquinas y repuestos de fotografía. Nos íbamos mi padre y yo el sábado por la mañana a Madrid y el domingo estábamos en el Rastro, donde comprábamos máquinas usadas y yo las reparaba para venderlas.



--Mencionaba la Guerra Mundial, pero, ¿y la nuestra, cómo la vivió?

--Con mucho miedo. Aunque en el 36 tenía siete años recuerdo que pasamos mucho miedo el 18 de julio con los cañonazos que dispararon al tejado del Gobierno Civil, que estaba en el Gran Capitán. Desde la calle Concepción se veía a la gente alarmada corriendo para huir de los tiros. Esa noche pusieron mis padres unas mesas delante de los balcones para que no entraran las balas. Y en agosto sobrevolaron Córdoba aviones republicanos y una bomba cayó en el depósito de agua del bar de enfrente, Casa Mirita. Al lado estaba la confitería La Concepción, luego llamada Serrano.



--¿Qué otros establecimientos recuerda en la zona?

--La parte más comercial era todavía la Calle Nueva, Claudio Marcelo, pero luego cada vez se fueron haciendo más famosas Gondomar y Concepción, donde había tiendas muy importantes. A nuestro lado estaban la papelería Cañete, la óptica Crown y una heladería italiana. Y mira este CÓRDOBA que guardo de cuando me establecí ya solo en los años 60, donde nos anunciábamos nosotros, "Nuevo Linares, el amigo de su arte", con un diseño de Paco Aguilera Amate y otros amigos. Pero sobre todo se anunciaba Crescencio Marrodán, el negocio más importante de la calle, al que todo el mundo llamaba la casa Philips.

En Gondomar estaban la Librería Luque, Optica Cordobesa, y el famoso Club Guerrita. Y en Gran Capitán, el célebre hotel Simón, el Círculo Mercantil y el de Labradores, la Audiencia...



--¿Cómo era aquella Córdoba?

--Yo es que no la vivía mucho. Mi padre me apuntó en la calle Sevilla a Cultura Española, La Salle actual, en el año 38, y como era muy buen estudiante --añade rebuscando nervioso entre sus papeles una hojita con notas brillantes-- mi mundo eran eso, los estudios. Pero el primero de la clase casi siempre era Antonio Valverde Mazuelas, hermano del que luego fue presidente del Senado. Luego, como te dije, me fui a Sevilla a estudiar Química.

Aquella carrera se frustró, pero Linares supo sacar provecho de lo aprendido. Para empezar, gracias a sus prácticas con las probetas, en el laboratorio de su padre se movía con la autoridad y el misterio de un alquimista. Pero además, hombre práctico en el fondo, introdujo innovaciones técnicas para hacer más cómodo el oficio. "Entendía que había que trabajar a gusto --explica--. Encargué unas mesas altas para estar sentado en lugar de revelar de pie, y puse un gran tanque forrado de plomo para meter las cubetas. Los fotógrafos antiguos tenían los dedos marrones de la plata del papel, y se me ocurrió usar pinzas, lo impuse en la profesión. Puede darte fe Antonio Arenas, que entró de aprendiz con mi padre y siempre ha trabajado conmigo".

De aquel laboratorio salieron fotógrafos como Juan Ríos, que se estableció en Puente Genil; Dueñas, en Aguilar de la Frontera; Antonio Salmoral, el recordado cámara de Televisión Española, "y Pepe Jiménez Poyato, que también trabajaba en nuestro laboratorio".

--Salió de allí con usted y juntos montaron su propio negocio. ¿Qué les hizo dar ese paso?

--Un hermano mayor de Pepe, Antonio, fue a plantearle a mi padre que montáramos los dos un negocio, con ayuda de nuestras familias. Y así lo hicimos en 1952; nos instalamos en el número 8 de Gran Capitán, en un bonito local que diseñó el arquitecto Rafael de la Hoz, al lado de la cafetería Dunia. Como los dos teníamos inquietudes artísticas, aparte de atender la tienda empezamos a hacer fotos al estilo del neorrealismo italiano, con muchos claroscuros, aunque cada uno tenía su estilo. El estaba más en el laboratorio controlando a los empleados y yo con el público. Uno de nuestros clientes era Juan Vacas, entonces simple aficionado, aunque llegó a ser tan reconocido que fue el primer fotógrafo en entrar en la Academia de Córdoba.



--Su sociedad con Pepe Jiménez no duró demasiado. ¿Por qué tiró cada uno por su lado?

--Nos llevábamos bien, pero mi padre ya estaba enfermo y yo en el 63 regresé al negocio familiar. Pepe se quedó allí y llamó la tienda Studio Jiménez, hasta que la trasladó a donde sigue hoy, en Cruz Conde esquina a Tejares. Y yo, que al irme me acompañó Andrés Dueñas, que estuvo conmigo muchos años, en 1970 hice una sociedad, Francisco Linares SL, con don Arturo Gómez Cima, y abrimos tiendas en el 18 de Cruz Conde y en las calles Antonio Maura y Pintor Greco. Hasta el 77 que se disolvió por no ser rentable.



--Todo eso sin cerrar el establecimiento de Concepción, ¿no?

--Sí, yo me mantuve en él hasta que tiraron el edificio en 1978. Entonces monté Nuevo Linares en Góngora, 7. Estuve nueve años como socio industrial con los laboratorios Amplicolor, hasta que hice un traspaso a CB Foto y seguí trabajando allí, ya como empleado, hasta que me jubilé en 1993.



--Cuentan que en la Córdoba de los sesenta y setenta había un buen pulso cultural. ¿Tenía la fotografía su sitio?

--Pues sí, la fotografía era muy bien recibida. Yo estuve haciendo reproducciones de las obras del Equipo 57, que tenía muchas inquietudes. Por ejemplo, el padre de Pepe Duarte era ebanista, y en su patio poníamos cuadros suyos y yo los retrataba para catálogos. En esa época el Círculo de la Amistad estaba muy activo culturalmente. Jiménez y yo participamos en la creación del Cámara Club Liceo. Hubo una exposición de Otto Steinert que tuvo un exitazo.



Y vuelve a remover apresurado el montón de papeles en busca de testimonios gráficos de aquel tiempo. Días en que este hombre que ganaba amigos tras el mostrador cogía luego su cámara en busca de desgarrados paisajes urbanos, gracias a él perpetuados para siempre en un dramático blanco y negro.

--¿Tiene ordenado su archivo fotográfico?

--No, en absoluto. Pero guardo cientos de negativos con su fecha puesta, por lo menos las fotos que yo consideraba buenas. Uno de mis cuatro hijos, que tiene una casa grande en Belmez, se ha llevado máquinas y cajas que no caben aquí. Será él quien ponga un poco de orden.



--¿Qué imagen de las suyas salvaría de un incendio?

--Una que titulé Reflejos divinos , en la que se ve el Cristo de los Faroles reflejado en un charco una noche de mucha lluvia. Aún no existía el flash, y para hacerla aproveché la luz de los relámpagos. Esa me gusta.

martes, 19 de noviembre de 2013

Hay que ponerse de acuerdo para que la feria se un éxito. Un esfuerzo de todos.






El cambio en el modelo de Feria propuesto por el Ayuntamiento -que incluye estructuras fijas y una urbanización del recinto- parece que no saldrá adelante. La Delegación de Festejos había dado de plazo hasta el día 15 de noviembre para que cada casetero dijera si se sumaba o no la propuesta y, hasta el momento, sólo la Asociación de Casetas Tradiciones -que cuenta con 16 socios- ha dado el visto bueno. Las casetas populares han rechazado el modelo y la Agrupación de Hermandades -otro colectivo con fuerte presencia en El Arenal- también ha dicho que no. El Ayuntamiento necesitaba al menos el compromiso de 42 casetas para que el plan siguiera adelante pero, hasta que se hagan oficiales los apoyos, parece que las cuentas no salen.

En un principio ningún colectivo salió contento de la reunión que mantuvieron con el gobierno municipal a finales de octubre debido, sobre todo, a los altos costes que suponía para los caseteros la urbanización del recinto. Además, tanto las casetas tradicionales como las populares pedían una concesión durante 15 años y el Ayuntamiento accedía a un máximo de cinco. La Asociación de Casetas Tradicionales, tras celebrar una asamblea extraordinaria, ha decidido en el último momento que todos sus asociados se sumarán a la propuesta, aunque su objetivo principal es que se pueda mantener vivo el proceso para intentar establecer algunas modificaciones, ya que siguen sin estar de acuerdo con los costes que tienen que asumir.

En cuanto a las casetas populares, su presidente, Alfonso Rosero, aseguró que ellos decidieron en asamblea rechazar la propuesta. Este colectivo suma 30 asociados y su intención es elaborar un proyecto alternativo que entregarán en la Delegación de Festejos a finales de esta semana. El otro grupo con más presencia en la Feria es el que conforman las hermandades. Uno de los representantes de la Agrupación de Cofradías en la Comisión de Festejos, Juan González, aseguró que la Agrupación como colectivo "rechaza" el plan también por los gastos que exige. González, no obstante, advirtió que cada casetero "es libre de tomar su decisión", aunque desconoce si alguna hermandad ha querido dar un paso adelante. Con todo, solo habría fijos los 16 apoyos de las casetas tradicionales, lo que se queda lejos de los 42 exigidos.

El proyecto consiste en la construcción de una gran plaza central y la urbanización de dos calles iniciales, con un presupuesto de 1,2 millones de euros y podría estar culminado en 2015. El Ayuntamiento invertiría 500.000 euros en el acondicionamiento de los sistemas generales pero la pavimentación del acerado correría a cargo de cada caseta.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Córdoba atrae a miles de fieles en un multitudinario acto rociero


LEIDO EN EL DIARIO CORDOBA



La ciudad se hizo  Raya Real y la Catedral ermita para vivir un acontecimiento histórico en torno a la popular devoción a la Virgen del Rocío, marcado por la visita a la ciudad del Simpecado de la hermandad matriz de Almonte. Con más de media hora de retraso, se iniciaba el traslado del Simpecado de la hermandad de Córdoba y el de la matriz a la Catedral en un ambiente festivo amenizado por la escuela de tamborileros de Almonte. Un retraso que se extendió al resto de hermandades: Priego de Córdoba, Lucena, Cabra y Puente Genil, que cada diez minutos aproximadamente tenían que abandonar un templo para llegar a la misa pontifical celebrada en la Catedral.

La primera en hacer su entrada en el templo fue la hermandad de Priego que, a los sones del tamboril y la flauta, cruzaba la Puerta de las Palmas y así, sucesivamente, hasta que a las 17.30 horas todos los simpecados estaban ya colocados en el altar mayor de la Catedral, justo en el momento en el que la música rociera daba el inicio a una solemne ceremonia oficiada por el obispo de la diócesis Demetrio Fernández y concelebrada por medio centenar de sacerdotes. Antes de finalizar, el obispo bendijo un relicario con una reliquia del beato Juan Pablo II, que desde ayer lucirá en el Simpecado de la hermandad de Córdoba.

La eucaristía fue seguida por casi 4.000 fieles, entre los que se encontraba el alcalde de la ciudad, José Antonio Nieto, y distintos representantes del Consistorio; el vicepresidente primero de la Diputación, Salvador Fuentes; varios diputados provinciales, el presidente de la Agrupación de Cofradías y representantes de hermandades de gloria de la ciudad, entre otros.

Tras la ceremonia, comenzó una extraordinaria procesión por las calles, con parada en la plaza de Las Tendillas, ante un artístico altar instalado por la Agrupación de Cofradías. Desde aquí, el alcalde destacó la "sólida unión" de las hermandades de la diócesis mientras el presidente de la hermandad matriz de Almonte, Juan Ignacio Reales, subrayaba el "testimonio de fe" del acto celebrado ayer, señalando que para Almonte ha sido un honor estar en Córdoba, "ciudad que ya es ejemplo y bandera en la historia del Rocío". El acto concluyó con la bendición del obispo y un emotivo canto de la Salve Rociera que deleitó a los miles de rocieros presentes.